domingo, 3 de junio de 2018

RELATO SIN TÍTULO.

RELATO SIN TÍTULO.
Escrito por Carolina Olivares Rodríguez. (Basado en hechos reales).

Había una vez dos hermanos. Entre ellos distaban varios años de edad. La situación en casa a nivel económico era pésima. Añadido al hecho de ser el padre alcohólico y un vago pues no trabajaba, y la madre, ser mujer maltratada.
Ante el drama, el hijo mayor decide salir de ese pozo sin salida. Deja los estudios y se pone a trabajar (con 17 años en jornada de ocho horas de lunes a sábado) al tiempo que desde el primer sueldo hace lo siguiente: la mitad lo emplea en sacarse el carné de conducir, la otra la ahorra.
Al año, ya con el carné de conducir, prepara las oposiciones para funcionario de prisiones. Acude a una academia, la cual puede pagar porque sus abuelos le abrieron una cuenta bancaria. Los ahorros le dan para pagar la academia durante un año. Si no aprueba a la primera deberá volver a buscarse la vida para tener economía y seguir pagando la academia.
A la primera aprueba la oposición con muy buena nota. Tiene 19 años cuando se va del domicilio familiar para hacer su vida.
Ha conseguido el objetivo fijado, con esfuerzo, sacrificio y tesón: es independiente, no da problemas y ha dejado de ser una carga para sus padres (especialmente para la madre puesto que el padre se desentiende de absolutamente todo, quien enfermo, fallecería).
Antes de irse, suplica a la madre para que pida la separacion. Ella se siente amenazada y tiene miedo. El padre le genera desperfectos (tira piedras contra los cristales de la ventana de una de las habitaciones). Ante esto toma una determinación: "fuerza a la madre" a ir a la comisaría a interponer la demanda de separación. También, antes de irse, le paga una puerta blindada para que al menos no se vea tan desamparada. Con ello, sus ahorros merman bastante. Pero no le importa.
Los años transcurren. El hermano mayor ha formado su propia familia. Y la vida le pone en situaciones típicas del día a día, donde a veces, los problemas vienen solos; otras... Amigo, tú solito los buscastes.
Porque de tus errores, tú eres el único responsable.
Mientras, el hermano menor, vive al amparo del domicilio materno. Toda la vida ha manifestado querer trabajar en lo mismo que su hermano. Necesita el carné de conducir (de hecho, ahora piden varios). En ningún momento se pone a trabajar: su madre (y otro familiar) sufragan los gastos de los carnés de conducir. Y durante doce años oposita para el puesto de trabajo (con el pago de los susodichos años de preparación académica).
Finalmente parece descartar seguir opositando. En ese tiempo ha tonteando con ciertas sustancias; también con el alcohol.
Los años siguen pasando. La relación entre ambos hermanos no es como debiera. Siempre hay discusiones. La última ha sido determinante para el hermano mayor; considera que su hermano no es bueno para él. Nota que le tiene sentimientos "raros" porque, por ejemplo, le incrimina: por qué no ayudas a mi madre económicamente? Cuando el que vive en el hogar es él y la madre, entre otras, trabaja y heredó, y le tocó la lotería (cosa está que el menor desconocía).
El hermano mayor está cansado de que le tomen por tonto. Su hermano (quién ha estado a tratamiento para superar su problema de alcoholismo) le culpabiliza y hace responsable: por qué, tú, que eres el mayor, no me sacaste de mi tormento???
El hermano mayor ha estallado. No solo por esto, no. Por otras cosas, todas graves; y llama a su hermano alcohólico. Sabe que no está bien (en una conversación posterior se disculpa). Tras la disculpa, en conversaciones posteriores, el hermano pequeño llama al mayor: sinvergüenza, payaso, estafador, subnormal y esquizofrénico. No se disculpó.
El hermano mayor se siente discriminado y por primera vez en su vida (han pasado casi treinta años desde que se hiciera independiente) expresa, tanto a su madre como al hermano, su malestar. Máxime porque este nunca ha trabajado y en años cumplirá cuarenta!!! Y porque él quiso dejar de ser una carga y jamás ha pedido nada!!!
El hermano pequeño le dice al mayor: lo que pasa es que tú me tienes celos y envidia. Yo sí que no quiero saber nada de ti.

Puntualizaciones:
-El hermano menor afirma que su hermano ha tenido mucha suerte en la vida. Y que si no trabaja es por culpa de la crisis económica.
Cuando la crisis económica estalló el hermano menor llevaba entre cinco y seis años opositando. La crisis económica no afectó a un opositor de este tipo puesto que en esos años la demanda de plazas se incrementó (y a él, que no trabajaba, no sé en qué pudo afectarle).
-El hermano menor recrimina que su hermano que no le haya regalado nada o que no le haya dado propinas (aunque minutos antes recalca: yo no te pido nada).
-El hermano mayor contribuyó al cuidado de su hermano siendo niño (se quedaba a su cargo, le llevaba de paseo, a la playa...). Siendo adolescente le tuvo durante una semana en su casa (llevándole al parque de atracciones porque sabía de la ilusión que le haría) y le proporcionó todo lo que necesitaba. En estancias vacacionales le llevaba con él (para que disfrutara y estuviera feliz). De adulto, le invitaría una semana a la playa.
En ningún momento le solicitó nada, salvo que no le disgustara y que tuviera buen comportamiento, pues no quería que sus hijos vieran cosas inadecuadas en su tío, que de aquellas, tendría treinta y pico años.
El primer día de esta estancia el hermano menor no dormiría en casa y se gastaría 20 euros en "a saber". Esa noche durmió en la playa y su cuñada le encontró, al bajar a la calle a comprar el pan, a las 09: 30 horas, desayunando una cerveza en la terraza de un bar. El matrimonio le recriminaría su comportamiento. El hermano menor preguntaría el por qué de tal recriminación.
A día de hoy los términos se han invertido: ahora es el hermano menor quién ha estado recriminando a su hermano y a su cuñada el por qué de la recriminación.
-Aunque el hermano mayor considera que su madre tiene buena economía (posiblemente si se hiciera un recuento de bienes la de su progenitora superaría la suya) antaño, alguna vez, sí le ha dado pequeñas cantidades de dinero (eso sí, por expreso deseo de la madre) siempre a escondidas de su otro hijo porque, según sus propias palabras: "me pide dinero y le tengo miedo").
Siempre ha dado buenos consejos, tanto a la madre como a su hermano. Todos han sido desoídos o se han visto como "ataques personales".
-El hermano menor considera que su hermano es un egoísta al que solo le importa el dinero".

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