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miércoles, 5 de febrero de 2020

Ataque Inminente

 Ataque Inminente
Comunicado urgente para la calma, la piel solo rinde de guerra
así que mande de arma al alma qué es quién puede contra ella
el corazón lo intento con todo amor y no llego a estar tan cerca
a ver valiente cómo lo haces, si no tienes de Cupido ni su flecha.

A quién le importa si está batalla no pide de sangre, ni apuesta
estoy preparado y voy con cuidado que sé bien de cuánto pierda
así que si sigue leyendo, veras mi latir contra quién se enfrenta
ahora mire, vea, atienda, ¡ding, dong! el pecado llamo a la puerta.

La porteo un trato forjado que me han rogado hacer su entrega
así qué bien sabe cómo va esto, muestre en el cuerpo la hoguera
más no bajes la defensa, para tener esa pasión de que os someta
¡vamos! dame ya tu tez que voy a pagarla con la misma moneda.

Quiero que sientas, el desembarco por tu espalda de mis yemas
buscando el calor entre los poros, desactivando lunares y pecas
en esas caricias intensas, que te hacen desear que más quieras
si lo dicen las palabras que blasfemas, cuando a la meca rezas.

Un ataque aéreo bombardea mi aliento logrando que os prenda
pues como el naval, hago tocar del gozar que quemar no cuesta
así que ni te asustes, cuando veas la llama que rauda se acerca
por eso ni te sorprendas, si al final la entrada se queda abierta.

Verás dejar arder, conquistar el placer a cuánto fuego prometa
pero no te escondas que no habrá lugar, donde llegar no pueda
así que vete preparando, en el averno se anda cociendo su cena
¡o tú o yo! no lo sé, pero aquí uno de los dos ¡Tú! hoy se doblega.

Poema: Ataque Inminente
De: Esteban Bragado
Fecha: 01-11-2019
Derechos reservados ©
Santander, España.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

¡¡La Ventana del Cielo!!


¡¡La Ventana del Cielo!!
Un rostro de Virgen
Abre la Ventana del Cielo
Un corazón ilusionado
Con ansiedad espera tu llegada

Un rostro tierno y divino
Unos ojos despiertos y soñadores
Unos labios de vino
Esperan la llegada de tu destino

Sobre las arenas de mi Cartagena
Unas huellas quedaron
En donde se bañan
Todas tus alegrías y penas

No ha sido fácil
En mi terruño tu estadía
La lucha es de todos los días
De frente y sin cobardía

En el Corralito de Piedras
Cosas agradables te esperan
Sus callecitas llenas de historias
Y el cariño de su gente buena

Idelso Puello Pérez
Autor

lunes, 19 de agosto de 2019

EXPOSICIÓN EL RESURGIR DEL AVE FÉNIX






EXPOSICIÓN DE PINTURA 
“ EL RESURGIR DEL AVE FÉNIX”
Desde el día 30 de agosto al 6 de octubre
Salón cultural: SAN MIGUEL
C/San Miguel s/n Arcos de la Frontera
Cádiz ESPAÑA
INAUGURACIÓN 30 DE AGOSTO A LAS 20:30
Quedáis todos invitados
Milagros Ríos
MÁS ALLÁ DEL VUELO DEL AVE FÉNIX HASTA ARCOS.
De un nido que apenas era perceptible, un huevo fue rompiendo la envoltura. Lo hizo poco a poco, como si tuviera vergüenza de despuntar su cabeza de escasas plumas mojadas, a través de esa primera rotura, a un mundo de complejidades donde vendría a morir. El calor que recibió para nacer no fue excesivo. Sí, mínimamente templado, como para decidir el momento en que su temperatura de pollo inocente e indefenso debía nacer al mundo. Dado el primer picotazo desde el interior del cascaron, la que antaño fuera su casa, en ese instante, se asemejaba a una cárcel que le impedía crecer. Liberarse. Aquella debiera ser su misión: liberarse. Y liberar.
De un salto al suelo, unos tropiezos en bamboleo zigzagueante y su diminuto cuerpo amarillento de Fénix dejó de tambalearse de derecha a izquierda para erguirse con vanidoso orgullo a pesar de su diminuto tamaño. Y así, exposición tras exposición, la pequeña ave fue creciendo. De una hermosa casa en la Alameda de Hércules, dos bellas sirenas con patas y garras leonadas y rostros de mujer lo alimentaron con gotas de leche de sus pechos en cuerpos de seres mitológicos. Ambas sirenas, hijas del antiguo Egipto faraónico, dejaban caer gotas de leche con las que alimentarlo y hacerlo crecer y creció alimentado por cuerpos de leona y pechos de mujer. Creció hasta extender sus alas más allá de lo creíble y preparado para volar y tocar corazones de un impulso. Saltó desde La Casa de las Sirenas. Dejaba el lugar donde lo amamantaron gota a gota, como matronas, sus dos sirenas. El lugar donde su alma halló su verdadera esencia y donde su destino fuera revelado.
Extendiendo las alas crecidas de amor más allá de lo natural, sobrevoló sobre la Casa de las Sirenas, desde una punta a otra de la Alameda de Hércules. Desde donde las estatuas de Hércules, Heracles griego, y Julio Cesar de Roma, lo contemplaron partir, sobrevolando el cielo azul de la trimilenaria Spal. Ambos la divisaban sobrevolando otros espacios de la ciudad mientras las madres que lo amamantaron guardaban aún caliente su ausencia.
El pájaro no era ya un pequeño y zigzagueante animalillo. Era una ave realmente hermosa, de alas imponentes con la cualidad de metamorfosear su color de dorado a carmesí y hasta pudiera llegar a ennegrecer las plumas en su momento final, antes del resurgir posterior a su sacrificio. Y extendió sus alas más allá de lo concebible hasta alejarse del cielo protector bajo el que consiguiera ser un imponente Ave Fénix. Se aproximaba al mar, con las fronteras de tierras que con su nombre aún recuerda sus orígenes. Y sobrevoló cielos nuevos en la frontera de Arcos sin dejar de divisar a lo lejos el azulado cielo de Sevilla.
Carmen Torronteras de la Cuadra

sábado, 10 de agosto de 2019

¡QUE NOS FALTE LA RISA!

LOS DOMINGOS HAY QUE DIVERTIRSE

¡QUE NOS FALTE LA RISA!

Ni la sonrisa

Aunque maldita la gracia que me hace

La fábula del gallo molón

Estaba el gallo molón

ligándose a la gallina

para ver si conseguía

ser el dueño del salón.

La gallina le pedía

un sitio en el gallinero

pa cuidar a las vecinas

y poner allí sus huevos,

pero el gallo no quería

y, soberbio, le decía

para mí, lo quiero entero.

Las otras gallinas cluecas

nada querían con él

y él, chulo en su papel,

profiere palabras huecas,

se deshace de hipotecas

que empapelen su futuro

y, en falso, levanta un muro.

¡Que se jodan las gallinas!

prefiero comer sardinas

y lucir de tío duro.

Se recoloca el plumaje

lanzando kikirikíes

y, por no llorar, se ríen

las obreras del garaje

Calculando el equipaje

urde, con maña, el enredo

y le importa, al ave, un bledo

lo que pase en el corral

para él lo principal

es no pillarse los dedos

MORALEJA

Si quieres, en asta, izarte

y seguir regando el huerto

no repares en los muertos...

¡que volverán a votarte!

Chus Castro 11/08/2019

Multiestrofa

jueves, 8 de agosto de 2019

EXPOSICIÓN DE PINTURA “ EL RESURGIR DEL AVE FÉNIX”



EXPOSICIÓN DE PINTURA 
“ EL RESURGIR DEL AVE FÉNIX”
Desde el día 30 de agosto al 6 de octubre
Salón cultural: SAN MIGUEL
C/San Miguel s/n Arcos de la Frontera 
Cádiz ESPAÑA
INAUGURACIÓN 30 DE AGOSTO A LAS 20:30
Quedáis todos invitados
Milagros Ríos
MÁS ALLÁ DEL VUELO DEL AVE FÉNIX HASTA ARCOS.
De un nido que apenas era perceptible, un huevo fue rompiendo la envoltura. Lo hizo poco a poco, como si tuviera vergüenza de despuntar su cabeza de escasas plumas mojadas, a través de esa primera rotura, a un mundo de complejidades donde vendría a morir. El calor que recibió para nacer no fue excesivo. Sí, mínimamente templado, como para decidir el momento en que su temperatura de pollo inocente e indefenso debía nacer al mundo. Dado el primer picotazo desde el interior del cascaron, la que antaño fuera su casa, en ese instante, se asemejaba a una cárcel que le impedía crecer. Liberarse. Aquella debiera ser su misión: liberarse. Y liberar.
De un salto al suelo, unos tropiezos en bamboleo zigzagueante y su diminuto cuerpo amarillento de Fénix dejó de tambalearse de derecha a izquierda para erguirse con vanidoso orgullo a pesar de su diminuto tamaño. Y así, exposición tras exposición, la pequeña ave fue creciendo. De una hermosa casa en la Alameda de Hércules, dos bellas sirenas con patas y garras leonadas y rostros de mujer lo alimentaron con gotas de leche de sus pechos en cuerpos de seres mitológicos. Ambas sirenas, hijas del antiguo Egipto faraónico, dejaban caer gotas de leche con las que alimentarlo y hacerlo crecer y creció alimentado por cuerpos de leona y pechos de mujer. Creció hasta extender sus alas más allá de lo creíble y preparado para volar y tocar corazones de un impulso. Saltó desde La Casa de las Sirenas. Dejaba el lugar donde lo amamantaron gota a gota, como matronas, sus dos sirenas. El lugar donde su alma halló su verdadera esencia y donde su destino fuera revelado.
Extendiendo las alas crecidas de amor más allá de lo natural, sobrevoló sobre la Casa de las Sirenas, desde una punta a otra de la Alameda de Hércules. Desde donde las estatuas de Hércules, Heracles griego, y Julio Cesar de Roma, lo contemplaron partir, sobrevolando el cielo azul de la trimilenaria Spal. Ambos la divisaban sobrevolando otros espacios de la ciudad mientras las madres que lo amamantaron guardaban aún caliente su ausencia.
El pájaro no era ya un pequeño y zigzagueante animalillo. Era una ave realmente hermosa, de alas imponentes con la cualidad de metamorfosear su color de dorado a carmesí y hasta pudiera llegar a ennegrecer las plumas en su momento final, antes del resurgir posterior a su sacrificio. Y extendió sus alas más allá de lo concebible hasta alejarse del cielo protector bajo el que consiguiera ser un imponente Ave Fénix. Se aproximaba al mar, con las fronteras de tierras que con su nombre aún recuerda sus orígenes. Y sobrevoló cielos nuevos en la frontera de Arcos sin dejar de divisar a lo lejos el azulado cielo de Sevilla.
Carmen Torronteras de la Cuadra