martes, 30 de mayo de 2017

Aceptación

Aceptación.
Aprendí a aceptar mi vida con cada una de sus circunstancias.
Aprendí a aceptar a los demás, con sus fortalezas y falencias.
Aprendí que se disfruta el amor sin poner precios ni cadenas.
Aprendí a buscar sonrisas cuando el cielo está nublado y el mundo se debate en sus miserias y tristezas.
Aprendí que dar es más que un acto de misericordia por ganar un cielo que por obras malas muchos han perdido.
No es por obras dice la biblia, para que nadie se jacte de ser bueno.
Aprendí que hay almas que lloran junto con la mía...Pero debo enjuagar sus lágrimas olvidando las mías.
Aprendí que la muerte duele solo cuando he olvidado el propósito de amarla en vida.
Aprendí que los apegos son cadenas a mis sentimientos y emociones, que debo dejar ir a quienes por cualquier causa de mi vida se alejan.
Aprendí a permitir que cada quien busque su camino sin sentir que muero si hay abandono en mi vida, a no sentirme indispensable para que otro viva.
Aprendí que aunque no sepa de letras puedo enseñar a buscar la felicidad a través de unas sencillas líneas.
Aprendí que Dios no está encarcelado en capillas, no busca manos levantadas si estas están llenas de contiendas.
No busca Dios oraciones posteadas, ni cadenas que digan manda a tus amigos..., ¡¡No ores…, Solo pega o reenvía.¡¡
Aprendí que los buenos amigos están siempre presentes en tu alma, no hay que forzarlos a que te den un saludo o que te digan que te aman, pues siempre buscan tus sonrisas aunque no los veas cada mañana-
Aprendí que la familia es una institución divina que Dios puso bajo tu custodia, depende de ti la buena vibra que les enseñes y que de ti quieran seguir tus huellas.
Aprendí que el amor no se compra, no se exhibe, no se manipula, nace en el alma y solo se disfruta mientras dura, no forzar a nadie a amarte es una buena medida, si se terminó es porque era un buen amor pero a tu vida no convenía.
Aprendí a no llorar ausencias más que la de Dios en mi vida, pues es la única presencia que debe llenar nuestras vidas.
Aprendí a vivir con poco, a llenar mis ojos de paisajes y alegrías.
a no desear lo de nadie, a no subir sin méritos a ninguna sima.
Aprendí a guardar buenos recuerdos de los demás en su partida, a desechar los que me han causado heridas, así libero mi corazón de rencores y de raíces de amargura.
Eduqué mi memoria para que goce de las cosas buenas que disfruté en la vida.
Aprendí que los libros dejan mayor enseñanza que las mejores universidades pagadas y que en la vida cuenta más la experiencia que las teorías aprendidas en aulas.
Aprendí a buscar soluciones cuando las dificultades a mi casa rondan, a no dejarme llenar de enfermedades modernas, estrés, depresión, baja autoestima y a no ir por el mundo generando lastima.
Aprendí a escuchar a quien sabe y puede generarme aprendizaje y enseñanza.
Aprendí que puedo hacer valiosas e importantes sin ser mejor que nadie, y a reconocer mis defectos a pulirme aprendiendo cada día de las historias ajenas.
Aprendí a ser poeta contando cosas de mi alma, para que todos conozcan mi mente loca e inquieta.
Aprendí a ver al ser humano como mi hermano... no importa el credo, raza ni condición, y aprendí a esperar el abrazo de la muerte como bendición y no como castigo.
Aprendí a amar sin condiciones esperando la bendición para mis amigos
aprendí…, aprendí leyendo, amando, sintiendo simplemente..., Viviendo-
Martha Lombana.
Medellin Colombia
30/05/2017.
Derechos Reservados.


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