miércoles, 31 de mayo de 2017

Justifico.

Reflexión Poema.
Justifico.
Escribir es como mirarse al espejo. Lo haces para ti, pero con la intención de que quien te vea (quien te lea) sepa ver lo que tú has querido enseñar. Escribir poesía es además como mirarse en un espejo irregular. La imagen que se ofrece varía según la posición del que la recibe.
Así, la poesía ofrece tantas interpretaciones como se le quieran dar...incluso soy de la opinión de que la poesía no se debe leer: se debe releer y releer. Y en esas relecturas va cambiando la perspectiva inicial para hallar y descubrir nuevos matices, nuevos puntos de vista, nuevas emociones, nuevas facetas del autor. Ante la pregunta “¿Qué es la poesía?”, José Hierro aseveró sabiamente: “poesía es aquello que dice más de lo que dice”. Y así es en verdad desde el momento en que quien escucha o lee unos versos experimenta unos sentimientos que pueden coincidir o no con los del autor.
La herramienta usada ha sido diversa. No esperéis encontrar perfecciones métricas. Las más son de catorce versos, creando así sonetos. Algunas de ellas endecasílabos. Otras andan en siete u ocho sílabas.....Creo que tan purista es calcar el metro como dejar que fluya a su antojo. Lo que quise expresar es lo que expresé.
Mi intención no es sino la de mostrar sin barreras los sentimientos, con el ánimo de remover conciencias sin ningún tipo de pudor y, a la vez, sin ningún tipo de maldad. Y eso lo hago a través del punto débil del ser humano: el amor. Algo tan constructivo a veces como destructivo las más. Algo incontrolable incluso para los que huyen de él. Algo necesario en cualquiera de sus formas.
Por eso, escribo estos versos con más parte de alma que de razón. Quizá sea porque en el amor la razón debe buscarse en las almas..... Ahí tiene el lector parte de la mía. El resto lo tengo repartido entre aquellos que saben o intentan ofrecerme lo que necesito.
Sueño.
¡Dame motivos para vivir en cada una de tus miradas
con tus te quiero, esos que nacen para mi cada mañana!
¡En cada amanecer, a lo largo del día, como si fuese
el último que las olas se llevaran a la orilla de la playa!
Abrázame fuerte, bésame, acaríciame el pelo, hazme sentir,
con cada caricia, con cada gesto, la dulzura de la esperanza!
¡Que la sonrisa no deje de relucir en mi cara, que los días de mi existencia, se iluminen como los rayos del Sol bañan de alegría, todas las esperanzas, las que siempre guardo y conservo, tarde, noche y madrugada!
Sin perfecciones Métricas, solo con Alma
Razones son:
Sueño, cariño, amor y esperanza.
Mª José Ferrer González.
® Reservado todos los derechos de su autor.

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