sábado, 17 de junio de 2017

REPOSARÉ EN MI MEMORIA MI IMAGEN

Amigas y amigos. Hoy 17 de Junio, se celebra bel DÍA DEL PADRE en Guatemala. Ya no puedo abrazar al mío. Pero, en su memoria, os comparto.
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“Reposaré en mi memoria mi imagen (...)
y estaré en tí”.
(Augusto Frederico Schmidt: POEMA)
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CANTO A TU 11
Para: Don Jesús Aldana Mazariegos, mi padre.
In memorian.
Desde el recuerdo de tu cuerpo inertei
!Canto!
Canto a mi cotidiano valor de tí aprendido.
Ese valor heredado de tu estirpe de gigante que me sirve
para no claudicar impotente ante el misterio de la muerte,
retornar al diario trajín de amar la vida
y, seguir entre muros de hiel y abismos de mieles,
soñando y trabajando, trabajando y soñando con la utopía,
con el mundo de amor que nunca encuentro.
Aún las lágrimas no han podido saltar, y...entonces
!Canto!
Porque mi corazón estupefacto y necio
como el tuyo se resiste a llorar y reflexiona,
para gritar igual que tú lo hacías permanente y terco,
al valor de la tenacidad, la dignidad, el decoro,
a la honradez del pobre, del hombre probo, del valiente.
A esa necedad tuya de ser digno y nunca claudicar de miedo,
menos de vergüenza.
Flaco y frío el seño en posición de reto estabas.
Te vestí con la ropa del sepelio y te vestí de mi testarudez
de siempre, para merecer tu nombre.
Ese nombre del hombre que hasta cerrar los ojos a la vida
le cantó al sueño de llegar valiente allá
donde nadie conoce y todos temen.
Allá donde te esperaba el amor de la maestra rural,
la virgen de tus rezos y arrepentimientos,
tu María Luisa, tu “Canche”, mi madre radical ejemplo,
femenina reina del hogar, la escuela y el servicio.
Por eso !canto!
Te canto y no puedo llorar aunque me urja hacerlo.
Porque tus regaños y consejos duros de firmeza
no me dejan recurrir al llanto, aunque recuerde tus pies tiesos e inertes,
tus ojos señoriales y cerrados, tu pecho abierto para recibir el beso
de esta hija subversiva y necia, tu prieta, tu primigenia obra,
tu retrato, tu desobediente y terca hija que aún canta,
para enfrentar el miedo de ya no poder contradecirte,
como cuando bravo y triste por amor recriminabas su lucha a muerte, contra el enemigo del pobre y del humilde.
Entonces viejo,
mi Jesús terrenal, nada santo,
!seguiré cantando!
Y, cuando las lágrimas indiscretas se presenten
lloraré cantando y cantaré llorando.
No de miedo, no de pena, no de inconsecuente.
Las lágrimas serán de orgullo
para no defraudarte y recordar tu talante,
tu valor siempre presente, testarudo y firme.
Porque el canto de mi vida
necesita la firmeza de tu ejemplo.
La testarudez de tu carácter.
Y cantando a tu nombre y tu recuerdo
sentiré de nuevo la alegría
en este solitario corazón que necesita
recordar eternamente tus suspiros y postreros canturreos,
para alborozar el sentimiento,
volver de nuevo a tu cadáver.
Pernoctar en el frío de mis manos acariciando tu mortaja.
Y así,
continuar la obra que sin proponerte comenzaste
en este pecho mío resistente,
que busca el mundo de amor que nunca encuentro.
Y... si como tú muero resistiendo al miedo con un canto.
Ten la seguridad que eres tú quien canta en el momento.
Porque el recuerdo de tu honradez,
tu perseverancia, tu necedad de ser auténtico y congruente,
tu sentido de la dignidad y tu amor por el prójimo,
me tomarán de la mano.
Cerraré los ojos, sin cerrar el corazón a la utopía.
Y, allá Tú y tu “Canche” abrazarán a esta tu “prieta”.
Y, juntos los tres, como una trilogía de terrenal historia
cantaremos a Dios, al misterio, a la vida verdadera (¿quién lo sabe?)
Y entonces, reconciliados y felices
celebraremos la eternidad del bien, para seguir luchando.
Derechos de autor reservados.
Aura Violeta Aldana Saraccini.
Escrito en 1987, a un mes del fallecimiento de mi padre.
Republicado hoy, 17 de Junio 2017.
En Managua, Nicaragua.
Imagen: foto tomada de Internet.

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