POESÍA PARA MI ABUELA
Su paso ya se ve lento,
la plata adorna su pelo,
el invierno en su mirada
y las arrugas confirman
que el tiempo nada perdona.
En sus manos sin edad,
un ovillo de hilo
se transforma en bufanda,
en suéter o calcetín,
un poco de harina en pan,
de una cebolla hace sopa
y una semilla germina
hasta convertirse en flor.
Las historias de su vida
son como versos heridos,
nada le ha sido fácil
y sin embargo, cada día
tiene un rezo de esperanza.
Cuando el portal de la entrada
anuncia el amanecer,
con sus manos sin edad
hace té para el abuelo
que, desde su viejo sillón
impaciente lo reclama.
No sé cuántos pasos ya ha dado,
cuántos caminos ha andado
o cuántos lienzos ha bordado,
lo que sí sé
es que con sus sabios consejos
muchas vidas ha tocado.
La enseñanza de una abuela
es como un traje a medida,
que nunca pasa de moda
y por mucho que lo uses
no termina desgastado.
En la escuela de la vida,
dice que se aprende todo
y que, aunque vivas cien años
nunca terminas graduado.
Su paso ya se ve lento,
su vista ya está cansada,
despide el viejo día tejiendo,
siempre tejiendo,
porque en sus manos sin edad
unos hilos se transforman
en suéter, bufanda o calcetín.
EE.UU december- 07 -2021
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